
La Paz - Bolivia, 10 de octubre.- Marcha, cerco y fiesta para algunas autoridades de Gobierno, y para otros el inicio de una nueva etapa de violencia, si se aprueba el referendo sin el consenso necesario.
Avanzar y ganar el proceso denominado de cambio mediante la aprobación de leyes en el Congreso Nacional o en las calles, ha sido uno de los postulados abiertamente expresados por el Gobierno, desde que asumió funciones el presidente Evo Morales.
Resulta inocultable el hecho de que tal estrategia política deviene del consejo de organismos no gubernamentales que apoyan al gobierno de Morales, y que arguyen, que una opción para ir allanando el camino de las transformaciones estará siempre en las calles.
Para la próxima semana se anticipa una de las acciones populares que seguirá esa línea y que pretende justificar incluso situaciones de presión, en una apuesta que conlleva riesgo, tomando en cuenta el momento que vive el país.
Actualmente las organizaciones campesinas del MAS han ratificado su intención de marchar hasta la sede del Legislativo, para presionar la aprobación de la ley que convoque al referendo sobre la Constitución Política del Estado en el menor tiempo posible.
La marcha se convertirá en un cerco y vigilia. Algunas autoridades del Gobierno, para aminorar lo que se anticipa podría generar acciones violentas, han dicho que en vez de presión, lo que habrá es una fiesta con cánticos y música folklórica. El tono conciliador que en estos días ejercita el presidente Evo Morales con la oposición, coincidiría con esta última versión.
Lo cierto es que habría que tomar en cuenta la advertencia del dirigente de la Central Obrera Departamental de Oruro (COD), Germán Chaparro, en sentido de que el cerco al Congreso puede derivar en enfrentamientos y hasta en derramamiento de sangre. Los responsables, sostiene, serán los que han alentado actos de presión y han evitado el diálogo.
Fuente: Opinión